viernes, 17 de noviembre de 2017

EL 15 DE NOVIEMBRE DE 1922, UNA EXPRESIÓN DEL TRIUNFO DE LA GRAN REVOLUCIÓN PROLETARIA DE OCTUBRE.


El proletariado y pueblos oprimidos del mundo celebramos los cien años de la gloriosa Revolución Proletaria de Octubre.

El proletariado y pueblo oprimido del Ecuador, además de ser partícipes de esa gran conmemoración elevada a una consigna de guerra en contra del imperialismo, el viejo poder y sus aliados, el revisionismo y el oportunismo, celebra, además, un aniversario más del “bautizo” de fuego de la clase obrera llevado a cabo el 15 de noviembre de 1922.

Precisamente después del triunfo de la revolución proletaria de octubre en Rusia-1917, por el mundo recorre la idea de que la revolución deja de ser una posibilidad, una ilusión, para convertirse en una realidad concreta, palpable, y desde luego, en los países oprimidos por el imperialismo, campesinos, obreros, trabajadores pobres sujetos de la explotación feudal, semifeudal y capitalista, encuentran, en la revolución proletaria, la suficiente fuerza internacionalista y la resonancia a sus propósitos, ven en el proletariado a la clase capaz de aglutinar y dirigir a esas masas explotadas por el camino de la revolución ligada íntimamente a la lucha antiimperialista.

En 1919, en el Ecuador, la incidencia del triunfo bolchevique cobra una sinergia impresionante. Las librerías se llenas de textos alusivos al triunfo de la revolución y se masifica la difusión de textos de Marx y Engels. La figura de Lenin es reconocida mundialmente.
Se da forma a organizaciones que tratan, desde un esfuerzo pragmático, a la conformación de sindicatos, asociaciones campesinas, obreras, todas, de una u otra manera, adscritas a los vientos de octubre.

Sobre esa dinámica, en 1922, las masas ya están dotadas del impulso bolchevique y confrontan la situación económica y política del país desde otra perspectiva.

El régimen devenía de tumbo en tumbo, sumido en una impresionante crisis económica que entre otras cosas tenía asidero en ese lastre económico y político que nos endosaron las potencias imperialistas después de la Primera Guerra Mundial; la depreciación del sucre ante el dólar estadounidense, la falta de divisas producto de excesivas importaciones y una notable baja en las exportaciones, sobre todo del cacao, principal producto de exportación que sufrió una importante pérdida de valor en su comercialización en el extranjero, alto costo de la vida; miles de trabajadores se quedaron sin empleo y desde luego, las condiciones de precarización laboral que fomentaban el creciente descontento popular.

En 1922 los trabajadores de la provincia del Guayas ya estaban organizados en la Confederación Obrera del Guayas, que, sin tener la correcta dirección política ante la inexistencia de un Partido Comunista organizado y pertrechado de la ideología correcta, asume la tarea de confrontar al régimen comprador, explotador y represivo de José Luis Tamayo.

 Al frente de los trabajadores se pusieron liberales radicales, socialistas, anarquistas, pero, sobre todo, obreros que esgrimían la revolución proletaria en Rusia como el referente emblemático que convocó a la clase obrera y al pueblo a salir a las calles a combatir a la represión y al régimen reivindicando mejora salarial, reducción de las horas de trabajo a la semana y, sobre todo, la incautación de los giros internacionales para evitar la especulación con la venta. Finalmente, en los primeros días de noviembre de 1922 se decretó en Guayaquil la primera gran huelga de trabajadores. 
“…hasta hoy el pueblo ha sido cordero, pero mañana se convertirá en león”.

Con esa consigna emitida desde la confederación obrera, durante una semana Guayaquil estuvo sumida a las tinieblas, sin energía y alumbrado público, ya que los trabajadores de la empresa eléctrica se mostraron combativos y decididos en sus acciones; no hubo abastecimiento en los mercados, los trabajadores se negaron a trabajar, miles de hombres empezaron a desfilar por las calles paralizando completamente la actividad comercial, industrial, social y económica de Guayaquil.

El 15 de noviembre de 1922 la huelga llega a su punto más álgido y combativo. Las masas proletarias y el pueblo oprimido y explotado se lanzan a las calles donde chocaron violentamente con fuerzas policiales a quienes desarman, les causan bajas importantes generando una situación de violencia revolucionaria generalizada que comprometió la estabilidad del régimen de Tamayo.

La respuesta no se hizo esperar, las hienas de la reacción redoblaron sus efectivos y arremetiendo violentamente a las masas armadas que terminaron por entregar sus valiosas vidas no antes haber combatido ejemplarmente. La situación fue aprovechada por los militares para hacer extensiva la represión a las masas y ocasionar cientos, miles de muertos, difícilmente cuantificados en la medida que sus cuerpos fueron lanzados a las aguas del río Guayas.

Se consumó la masacre, pero el costo fue importante para la reacción puesto que los trabajadores insurrectos también infringieron bajas importantes entre la represión. Empero, también logró consumarse el primer grito y acción e guerra del proletariado del Ecuador sobre la base de la violencia revolucionaria que circunstancialmente rebasó a la falta de una correcta dirección ideológica y política de la huelga.

En un país como el nuestro donde para entonces el centro de efervescencia revolucionaria se centraba en el campo, en las luchas agraristas por la tierra, en contra del gamonalismo feudal, el 15 de noviembre de 1922 marcó el inicio de la transformación de la sociedad también sustentada en el aporte de la clase obrera en términos cuantitativos, pero sobre todo, a la luz de la revolución proletaria de octubre en Rusia, la necesaria dirección ideológica a las luchas de la clase, el campesinado pobre y del pueblo en general para la definitiva derrota del imperialismo, la gran burguesía, los grandes terratenientes y desde luego, de sus aliados estratégicos, el revisionismo y el oportunismo.

El 15 de noviembre de 1922, el proletariado del Ecuador decide transitar firme y decidido el camino de octubre. Hoy ese vital esfuerzo ha sido fortalecido al contar con un partido de nuevo tipo, comunista, marxista leninista maoísta, principalmente maoísta, aspecto que garantiza el rumbo de las luchas del pueblo, de los trabajadores explotados se ajusten al objetivo inmediato: preparar la guerra popular, iniciarla y desarrollarla hasta el comunismo.

¡HONOR Y GLORIA A LOS MÁRTIRES DEL 15 DE NOVIEMBRE DE 1922!

¡VIVA EL GLORIOSO 15 DE NOVIEMBRE, BAUTIZO DE FUEGO DE LA CLASE OBRERA!

¡VIVA EL CENTENARIO DE LA GRAN REVOLUCIÓN PROLETARIA DE OCTUBRE!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO!

¡SIN DIRECCIÓN PROLETARIA NO ES POSIBLE LA REVOLUCIÓN!

¡SI NO LUCHAMOS EN CONTRA DEL OPORTUNISMO Y DEL REVISIONISMO, NADA HABREMOS HECHO!


martes, 7 de noviembre de 2017

¡VIVA EL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA DE OCTUBRE!

El proletariado y los pueblos oprimidos del mundo hemos asistido a la conmemoración del CENTENARIO DE LA GRAN REVOLUCIÓN PROLETARIA DE OCTUBRE.


La revolución proletaria de 1917 se  constituyó en la revolución más grandiosa en la historia de la humanidad gracias a que al frente de la misma estaba un partido experimentado, templado en los combates de la clase, íntimamente vinculado a las masas populares, explotadas, oprimidas, a los obreros y campesinos de todos los pueblos y naciones de Rusia, pertrechado con el poderoso marxismo-leninismo, con un programa verdaderamente científico, cimentado en el conocimiento de las leyes objetivas que rigen al desarrollo social de lucha por la dictadura del proletariado y la  construcción del socialismo científico.

Pero a la revolución proletaria de octubre no hay que verla como un hecho histórico ceñido únicamente a la Rusia en 1917. Hay que escardar tiempo atrás, buscarlo en las luchas campesinas que le antecedieron en Alemania, en la misma Rusia, de Europa entera; en la asimilación de la experiencia de la Comuna de París y la necesidad de no dejar piedra sobre piedra del viejo orden existente para poder erigir el nuevo Poder; en la primera revolución Rusa en julio de 1905 que logra desprenderse del hilo ideológico de las anteriores revoluciones burguesas de occidente al dotar, a esta revolución, de la fuerza política e ideológica rectora y hegemónica: el proletariado, quién a su vez contó con el instrumento político: el partido bolchevique marxista-leninista; un amplio frente popular de lucha revolucionaria incluyendo al movimiento obrero, la revolución agraria campesina y el movimiento de liberación nacional. Se daba paso a la revolución democrática de nuevo tipo.


La victoria de la Revolución Socialista de Octubre confirmó la vitalidad y justeza de la teoría leninista sobre la alianza obrero-campesina.

Pero hay que tener muy en claro, ninguna conquista del proletariado y pueblo oprimido en Rusia de 1917 habría sido posible sin lucha, sin violencia revolucionaria, sin destrucción/construcción, y quizá uno de los elementos más relevantes e imprescindibles,  sin la magistral dirección del partido por parte de Lenin, quién supo entender que si no se combatía y destruía a las distintas manifestaciones del oportunismo, revisionismo y centrismo que, entre otros, esgrimían Kautsky, Trotsky y sus secuaces, nada se habría hecho, nada se habría conquistado.

No hay que buscar la revolución de octubre en los hechos aislados, o ceñirlos indesligablemente a guerras mundiales que si bien es cierto son incidentales en la medida que debilitan al capitalismo mundial, no necesariamente son determinantes para que la revolución pueda abrirse caminos de manera más decidida.

Hay que encontrar la revolución de octubre en la revolución democrática de nuevo Tipo en China, sobre todo en su concreción como revolución proletaria en la Gran Revolución Cultural.


Y no diferente sucede con la guía ideológica del proletariado que siguiendo los trazos de octubre hoy comandan los esfuerzos revolucionarios del proletariado, campesinado y pueblo oprimido del Perú, Turquía, Filipinas y la India, quienes desarrollan guerras populares íntimamente adscritas a las tareas del proletariado y su hoja de ruta trazada en 1917 y que ineluctablemente devendrá de Nueva Democracia en Socialismo, en dictadura del proletariado.

Hoy festejamos el centenario de la revolución de octubre, y lo hacemos jubilosos, pero sobre todo, combativos, con el puño apretado y con el odio de clase urgente,  que apremia en convertirse en tareas, en acción, fortalecido en marxismo-leninismo-maoísmo, reforzando nuestro compromiso de clase y consientes de la responsabilidad que éste tiene de conducir a los oprimidos a la dictadura del proletariado en los países capitalistas;  en la firme tarea que tiene en los países semifeudales y semicoloniales de conducir a los obreros, campesinado y masas explotadas a la revolución democrática de nuevo tipo, como una de las expresiones que asume la dictadura del proletariado en este tipo de países, y desde luego, el necesario rol que debe cumplir la clase, el proletariado, en los procesos de emancipación de las naciones y pueblos oprimidos (entre otros Cataluña) por la conquista de su independencia atada a la profunda transformación de la sociedad.

Al cumplirse en Centenario de la revolución de octubre, obreros, campesinos pobres, masas explotadas del Ecuador, su organización donde expresa el carácter democrático la revolución de Nueva Democracia: el Frente de Defensa de las Luchas del Pueblo, y su partido guía, expresamos nuestro más profundo compromiso de no desistir, de no dudar de la fuerza ideológica del proletariado en las tareas que debemos emprender por allanar el camino a la dictadura del proletariado en el Ecuador y el mundo.


                 ¡VIVA LOS CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA DE OCTUBRE!

¡VIVA LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!

¡EL SOCIALISMO TIENE UN SOLO ROSTRO Y UNA SOLA ENTRAÑA: LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO!

¡SALVO EL PODER TODO ES ILUSIÓN!



CON LA DIRECCIÓN DEL PROLETARIADO: LA INDEPENDENCIA, LA REVOLUCIÓN DE NUEVA DEMOCRACIA, EL SOCIALISMO, DESBROZA CAMINO AL DORADO COMUNISMO.